En los últimos meses, hemos sido testigos de la devastación causada por fenómenos meteorológicos que han provocado grandes daños materiales y se han cobrado muchas vidas. A finales de septiembre de 2024, vimos el poder destructivo del huracán Helene, que afectó a varias partes de la región del Caribe, Centroamérica, así como a América del Norte, a donde llegó con más fuerza e intensidad.
Pocas semanas después, a principios de octubre, el huracán Milton hizo su aparición, arrasando con numerosas viviendas e infraestructuras y afectando la vida de miles de personas, incluyendo la de aquellas que apenas estaban intentando recuperarse de los daños dejados por Helene en el estado de la Florida.
Estos eventos no se limitan a las costas americanas del océano Atlántico. A finales de octubre, las intensas lluvias en la región de Valencia, en la costa mediterránea española, causaron grandes estragos, de los cuales la población afectada aún intenta recuperarse con dificultad. El responsable de este desastre es un fenómeno meteorológico conocido como DANA.

El paso de DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) por Valencia, puso en alerta roja a varias provincias de España. Sin embargo, las fuertes lluvias también afectaron a varias zonas de Cataluña, que fueron suficientes para inundar el aeropuerto de El Prat y hacer suspender numerosos trenes, generando un gran caos.
A la siguiente semana fueron nuevamente las costas del Caribe las que recibieron otro duro golpe con el huracán Rafael. Esta vez el efecto se sintió más en centro y sur América, poniendo en alerta a Colombia, Panamá, Costa Rica y Cuba, entre otros países de la región. Finalmente, fue Cuba el país que llevó la peor parte. Allí la tormenta llegó con una intensidad 3, la más alta.
Lamentablemente, la situación no se detiene ahí. Este fin de semana, se han reportado los estragos causados por el tifón Yinxing, también conocido como Marce, en las Filipinas. Este supertifón es la decimotercera tormenta del Pacífico en 2024 que afectó al país y la tercera consecutiva tras la tormenta tropical Trami y el tifón Kong-rey en las últimas semanas, que también impactaron las islas más septentrionales y provocaron la muerte de 158 personas.
¿Por qué los ciclones, tormentas y huracanes son hoy más devastadores?
Aunque la relación exacta entre el cambio climático y la frecuencia de huracanes, ciclones o tifones aún se estudia, existe consenso en que las tormentas actuales son más frecuentes, intensas y destructivas. Esto se debe a varios factores, incluyendo el aumento de las temperaturas oceánicas, que proporcionan más energía a estos fenómenos atmosféricos.
El sector de la construcción es responsable del 37 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, debido principalmente a la producción y uso de materiales como cemento, acero y aluminio. Históricamente, los esfuerzos de reducción se han enfocado en las emisiones operativas, derivadas de la calefacción, refrigeración e iluminación de los edificios. Se prevé que estas emisiones operativas disminuirán del 75 % al 50 % de las emisiones totales del sector en las próximas décadas, mientras aumenta el enfoque en reducir las emisiones incorporadas.
Informe de la ONU
Investigaciones recientes han demostrado que este calentamiento no solo contribuye a la formación de tormentas más potentes, sino que también afecta su trayectoria, haciendo que muchas de ellas se desplacen hacia áreas que anteriormente no eran tan vulnerables a tales eventos.
Por otro lado, el derretimiento de los glaciares y la expansión térmica del agua han elevado el nivel del mar, lo que agrava el impacto de las marejadas ciclónicas y las inundaciones. Las zonas costeras y áreas bajas son más susceptibles a inundaciones, aumentando los daños materiales y las pérdidas humanas en las regiones afectadas.
Creciente densidad poblacional y urbanización en áreas vulnerables
La creciente densidad poblacional en áreas costeras incrementa significativamente la vulnerabilidad de estas zonas frente a huracanes y ciclones. A medida que la población sigue aumentando en regiones cercanas al mar, más personas y propiedades quedan expuestas a fenómenos meteorológicos extremos, lo que pone en riesgo vidas y eleva el potencial de daños materiales. La atracción por estos lugares, ya sea por sus oportunidades económicas o el estilo de vida costero, lleva a un crecimiento urbano continuo que no siempre considera los riesgos climáticos.

La urbanización intensiva sin una planificación adecuada es un factor clave que amplifica el impacto destructivo de los ciclones en estas áreas. La expansión de construcciones en zonas propensas a inundaciones o con infraestructuras no adaptadas al clima extremo hace que las comunidades sean más vulnerables. Además, la falta de una infraestructura resiliente complica los esfuerzos de recuperación y aumenta el costo económico y social de cada desastre. Zonas con urbanización acelerada y sin medidas de mitigación quedan en una situación de alto riesgo.
El cambio climático intensifica la frecuencia y la fuerza de los huracanes, creando un ciclo de riesgo creciente. Las altas temperaturas oceánicas, producto del calentamiento global, actúan como combustible para tormentas más poderosas. Esto exige que las ciudades costeras adopten enfoques de urbanismo resiliente, como barreras naturales, mejores normas de construcción y sistemas de alerta eficientes, para proteger a sus habitantes y reducir el impacto de futuros fenómenos.
En conclusión
A medida que la ciencia avanza, es crucial que las comunidades se preparen y se adapten a estos cambios climáticos, puesto que las consecuencias pueden ser devastadoras en términos de pérdida de vidas, daños materiales y desplazamiento de poblaciones. La variabilidad climática puede dar lugar a fenómenos extremos, como sequías prolongadas, inundaciones devastadoras y tormentas intensas, que no solo afectan la infraestructura local, sino que también pueden comprometer la seguridad alimentaria y el acceso a recursos básicos.
Además, la falta de preparación puede incrementar la vulnerabilidad de las poblaciones más desfavorecidas, quienes a menudo son las más afectadas por estos desastres. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades y las organizaciones comunitarias trabajen de manera conjunta en la promoción de estrategias de mitigación y adaptación, promoviendo la educación ambiental y la creación de planes de acción que incluyan a todos los sectores de la sociedad.
Referencias
The real reason billion-dollar disasters like Hurricane Helene are growing more common. https://www.washingtonpost.com/climate-environment/interactive/2024/billion-dollar-disasters-climate-change-economy/
¿Qué es una DANA, el fenómeno meteorológico que provocó las lluvias torrenciales que han dejado decenas de muertos en el sureste de España? https://www.bbc.com/mundo/articles/cj6k5xk648zo
Las lluvias torrenciales en España inundan ahora Cataluña. https://www.dw.com/es/las-lluvias-torrenciales-en-espa%C3%B1a-inundan-ahora-catalu%C3%B1a/a-70686344
¿Por qué son tan frecuentes los desastres naturales en Filipinas? https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/por-que-son-tan-frecuentes-los-desastres-naturales-en-filipinas
Weather Tracker: Hurricane Rafael triggers nationwide blackout in Cuba. https://www.theguardian.com/environment/2024/nov/08/weather-tracker-hurricane-rafael-triggers-nationwide-blackout-cuba
2 thoughts on “Aumento de huracanes y tifones: cambio climático y urbanización en riesgo”