Aumento de huracanes y tifones: cambio climático y urbanización en riesgo

El paso de DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) por Valencia, puso en alerta roja a varias provincias de España. Sin embargo, las fuertes lluvias también afectaron a varias zonas de Cataluña, que fueron suficientes para inundar el aeropuerto de El Prat y hacer suspender numerosos trenes, generando un gran caos.

Lamentablemente, la situación no se detiene ahí. Este fin de semana, se han reportado los estragos causados por el tifón Yinxing, también conocido como Marce, en las Filipinas. Este supertifón es la decimotercera tormenta del Pacífico en 2024 que afectó al país y la tercera consecutiva tras la tormenta tropical Trami y el tifón Kong-rey en las últimas semanas, que también impactaron las islas más septentrionales y provocaron la muerte de 158 personas.

¿Por qué los ciclones, tormentas y huracanes son hoy más devastadores?

Aunque la relación exacta entre el cambio climático y la frecuencia de huracanes, ciclones o tifones aún se estudia, existe consenso en que las tormentas actuales son más frecuentes, intensas y destructivas. Esto se debe a varios factores, incluyendo el aumento de las temperaturas oceánicas, que proporcionan más energía a estos fenómenos atmosféricos.

El sector de la construcción es responsable del 37 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, debido principalmente a la producción y uso de materiales como cemento, acero y aluminio. Históricamente, los esfuerzos de reducción se han enfocado en las emisiones operativas, derivadas de la calefacción, refrigeración e iluminación de los edificios. Se prevé que estas emisiones operativas disminuirán del 75 % al 50 % de las emisiones totales del sector en las próximas décadas, mientras aumenta el enfoque en reducir las emisiones incorporadas.

Informe de la ONU

Investigaciones recientes han demostrado que este calentamiento no solo contribuye a la formación de tormentas más potentes, sino que también afecta su trayectoria, haciendo que muchas de ellas se desplacen hacia áreas que anteriormente no eran tan vulnerables a tales eventos.

Por otro lado, el derretimiento de los glaciares y la expansión térmica del agua han elevado el nivel del mar, lo que agrava el impacto de las marejadas ciclónicas y las inundaciones. Las zonas costeras y áreas bajas son más susceptibles a inundaciones, aumentando los daños materiales y las pérdidas humanas en las regiones afectadas.

Creciente densidad poblacional y urbanización en áreas vulnerables

La creciente densidad poblacional en áreas costeras incrementa significativamente la vulnerabilidad de estas zonas frente a huracanes y ciclones. A medida que la población sigue aumentando en regiones cercanas al mar, más personas y propiedades quedan expuestas a fenómenos meteorológicos extremos, lo que pone en riesgo vidas y eleva el potencial de daños materiales. La atracción por estos lugares, ya sea por sus oportunidades económicas o el estilo de vida costero, lleva a un crecimiento urbano continuo que no siempre considera los riesgos climáticos.

La urbanización intensiva sin una planificación adecuada es un factor clave que amplifica el impacto destructivo de los ciclones en estas áreas. La expansión de construcciones en zonas propensas a inundaciones o con infraestructuras no adaptadas al clima extremo hace que las comunidades sean más vulnerables. Además, la falta de una infraestructura resiliente complica los esfuerzos de recuperación y aumenta el costo económico y social de cada desastre. Zonas con urbanización acelerada y sin medidas de mitigación quedan en una situación de alto riesgo.

El cambio climático intensifica la frecuencia y la fuerza de los huracanes, creando un ciclo de riesgo creciente. Las altas temperaturas oceánicas, producto del calentamiento global, actúan como combustible para tormentas más poderosas. Esto exige que las ciudades costeras adopten enfoques de urbanismo resiliente, como barreras naturales, mejores normas de construcción y sistemas de alerta eficientes, para proteger a sus habitantes y reducir el impacto de futuros fenómenos.

En conclusión

A medida que la ciencia avanza, es crucial que las comunidades se preparen y se adapten a estos cambios climáticos, puesto que las consecuencias pueden ser devastadoras en términos de pérdida de vidas, daños materiales y desplazamiento de poblaciones. La variabilidad climática puede dar lugar a fenómenos extremos, como sequías prolongadas, inundaciones devastadoras y tormentas intensas, que no solo afectan la infraestructura local, sino que también pueden comprometer la seguridad alimentaria y el acceso a recursos básicos.

Además, la falta de preparación puede incrementar la vulnerabilidad de las poblaciones más desfavorecidas, quienes a menudo son las más afectadas por estos desastres. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades y las organizaciones comunitarias trabajen de manera conjunta en la promoción de estrategias de mitigación y adaptación, promoviendo la educación ambiental y la creación de planes de acción que incluyan a todos los sectores de la sociedad.


Referencias

Published by Patricia Fierro-Newton

Architect and researcher based in London. I founded Neurotectura to explore how architecture can support neurodivergent lives through more empathetic and inclusive design.

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