Aunque los datos oficiales sobre neurodivergencia y sinhogarismo siguen siendo limitados, la evidencia disponible indica que las personas neurodivergentes —especialmente aquellas en el espectro autista— están sobrerrepresentadas entre quienes viven en situaciones de vivienda insegura o sin hogar en el Reino Unido.
La falta de vivienda estable activa respuestas prolongadas de estrés, con consecuencias directas sobre la salud mental. Por ello, la crisis habitacional debe entenderse y abordarse como una emergencia de salud pública.
Diversos estudios señalan que entre el 12 % y el 18 % de las personas que acceden a servicios de apoyo para personas sin hogar son autistas, frente a apenas el 1–2 % de la población general. Esta brecha no es casual. Refleja barreras persistentes en educación, empleo y acceso a servicios adaptados, que multiplican la vulnerabilidad de quienes ya navegan un mundo construido mayoritariamente para cerebros neurotípicos.



El entorno no es neutro: puede intensificar la sobrecarga sensorial. Un buen diseño facilita la regulación sensorial y emocional.
Reimaginar el hogar: recomendaciones de diseño para vidas neurodiversas
Diseñar para la neurodiversidad no puede hacerse desde la distancia. Las experiencias sensoriales, cognitivas y emocionales no se presuponen: se escuchan. Por ello, cualquier enfoque verdaderamente inclusivo debe partir de la cocreación con personas neurodivergentes, incorporando sus voces desde las primeras fases del diseño.
Cuando pensamos en “hogar”, no basta con techos y paredes. Para que un espacio sea verdaderamente habitable —especialmente para personas neurodivergentes— debe apoyar la regulación sensorial, preservar la estabilidad emocional y potenciar la autonomía cotidiana. En el contexto actual de crisis de vivienda, estas consideraciones no son un añadido opcional: constituyen una base esencial del bienestar.
Es igualmente importante subrayar que muchas de estas estrategias no requieren grandes presupuestos. Textiles que absorben el sonido, etiquetas visuales, orden espacial, control del color o de la intensidad lumínica son intervenciones de bajo costo y alto impacto.
Precisamente por ello, el diseño neuroinclusivo no es un lujo reservado a viviendas privadas. Es viable y necesario en vivienda social, alojamientos temporales y contextos de emergencia, donde la estabilidad emocional puede marcar la diferencia entre la contención y el colapso.
A continuación se proponen recomendaciones generales, aplicables tanto a nuevas viviendas como a la adaptación de espacios existentes.

Control sensorial como principio de diseño
Uno de los aspectos más reportados por personas neurodivergentes es la relación con los estímulos sensoriales: demasiado ruido, luz intensa o desorden visual puede generar ansiedad o bloqueo cognitivo, mientras que entornos demasiado monótonos pueden dificultar la atención o la motivación. Para afrontarlo:
- Iluminación adaptable: combina luz natural amplia con opciones de luz artificial regulable (dimmers), permitiendo ajustar intensidad y temperatura según estado y actividad.
- Acústica doméstica: utiliza materiales que amortigüen el ruido (paneles, textiles gruesos, alfombras) y considera zonas silenciosas o microespacios de retiro para momentos de sobrecarga.
- Control de estímulos visuales: superficies con paletas suaves y neutras reducen estimulación innecesaria, pero no eliminan la personalidad — los acentos de color pueden reservarse para zonas de foco o descanso creativo.
Estos elementos permiten a las personas modular su exposición sensorial, reduciendo la fatiga y aumentando la sensación de control.
Zonas con propósito claro y transición espacial
Una tendencia común en diseño es el plano abierto. Sin embargo, para quienes procesan la información de forma diferente, el delinear zonas claras con transiciones suaves ofrece predictibilidad y estructura — un factor clave para la regulación emocional y la rutina diaria.
- Define espacios (trabajo, descanso, juego) con muebles, cambios de textura o iluminación, sin muros innecesarios. Esto da señales perceptuales claras sin fragmentar el hogar.
- Crea “umbrales suaves”: pequeños nichos, paños de color o alfombras que anticipen el cambio de función espacial para apoyar la orientación interna.
Personalización y control individual
Todas las personas —pero especialmente las neurodivergentes— se benefician de la posibilidad de ajustar su entorno según necesidades cambiantes:
- Interruptores accesibles, persianas o cortinas que se operen fácilmente desde la posición de uso habitual.
- Muebles regulables (alturas diferentes, percheros movibles, mesas ajustables) que se adapten a diferentes tareas y preferencias.
- Rincón sensorial opcional: un espacio que pueda transformarse en retiro de baja estimulación o, inversamente, en zona estimulante según el momento del día.
Este principio responde a una idea esencial del neurodiseño: no existe un único “mejor” ambiente, sino uno que permite al usuario adaptarlo a sus necesidades.
Naturaleza interior (biophilia) y regulación emocional
Integrar elementos naturales —plantas, texturas cálidas, vistas al exterior— ha demostrado apoyar la regulación afectiva y cognitiva en entornos domésticos.
No se trata de decorar con exceso, sino de favorecer vínculos sensoriales con la naturaleza que reduzcan la tensión perceptual y promuevan estados de calma: desde un simple macetero junto a una ventana, hasta materiales como madera y piedra en acabados interiores.
Organización como soporte cognitivo
El desorden puede ser un detonante de sobrecarga perceptiva. Por eso, soluciones de almacenamiento intuitivo y visibles ayudan a reducir la ansiedad y apoyar rutinas diarias:
- Estanterías abiertas para objetos usados frecuentemente.
- Organizadores con compartimentos claros para ropa, juguetes o herramientas.
- Señalética suave (etiquetas, colores) para facilitar la identificación de lugares en armarios o cajones.
Este enfoque no es una moda: es una forma de formar el entorno para que el cerebro pueda predecir, reconocer y encontrar, funciones que están en el corazón de la vida diaria.

Zonas definidas y transiciones suaves favorecen la regulación emocional y la previsibilidad. Dormitorio (abajo a la izquierda) Iluminación cálida y materiales táctiles apoyan el descanso y la calma. Baño (abajo a la derecha). Texturas suaves, orden visual y luz indirecta ayudan a reducir estímulos intensos.
Un hogar que acompaña sensorialmente no es lujo; es salud
Hacia una arquitectura que respeta la diversidad cognitiva
La crisis de la vivienda exige algo más que soluciones rápidas o mínimos habitables. Exige una arquitectura capaz de comprender cómo funciona la mente humana en contextos de estrés, cambio e incertidumbre prolongada.
Para las personas neurodivergentes, las dificultades acumuladas en educación, empleo y vida social aumentan significativamente el riesgo de inestabilidad habitacional. Cuando los sistemas fallan —cuando el entorno no regula, no orienta y no sostiene— la vivienda deja de ser refugio y se convierte en una nueva fuente de sobrecarga y desgaste emocional.
Diseñar hogares neuroinclusivos no implica crear espacios “especiales”, sino reconocer que no todas las personas procesan el mundo del mismo modo. Significa diseñar con, y no solo para, quienes habitan esos espacios. El principio defendido por la propia comunidad —nada sobre nosotros, sin nosotros— no es una consigna simbólica, sino una guía esencial para producir entornos que realmente funcionen.
En un contexto de crisis global, es igualmente importante subrayar que muchas de estas estrategias son de bajo costo y alto impacto. Textiles acústicos, control lumínico, orden visual, zonificación clara o apoyos perceptivos sencillos pueden integrarse también en vivienda social, alojamientos temporales o contextos de emergencia, donde la estabilidad emocional es una cuestión de salud pública.
A estas decisiones espaciales se suman hoy tecnologías accesibles y discretas —como sistemas de iluminación adaptativa o recordatorios visuales integrados— que, bien utilizadas, pueden reducir la carga cognitiva y apoyar la autonomía cotidiana sin imponer complejidad innecesaria.
Para arquitectos, urbanistas y responsables de políticas públicas, ya existen marcos técnicos que orientan este camino. La Norma PAS 6463:2022, desarrollada en el Reino Unido, ofrece criterios claros para diseñar entornos que tengan en cuenta la diversidad cognitiva y sensorial desde una perspectiva rigurosa y aplicable.
Lecturas recomendadas
Design for the Mind. Neurodiversity & the Built Environment — PAS 6463.
Homelessness and disability in the UK.
El 90% de los autistas mayores de 40 en Reino Unido no están diagnosticados, según un estudio.
Autistic people at greater risk of becoming homeless