DANA y su impacto: construyendo comunidades resilientes

En las últimas semanas, dos devastadores fenómenos meteorológicos han azotado diferentes partes del mundo, poniendo de manifiesto la creciente intensidad de los desastres relacionados con el clima. En España, un sistema meteorológico conocido como DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) ha provocado inundaciones catastróficas que han causado muertes, desapariciones y una destrucción generalizada.

Devastation in a neighborhood after a major hurricane, showcasing the impact of extreme weather events.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, Estados Unidos seguía enfrentándose a la devastación dejada por el huracán Milton después de golpear la costa del golfo de Florida, agravando los daños dejados por el huracán Helene, que había pasado apenas unos días antes. Estos eventos sirven como recordatorios contundentes de la creciente frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos, subrayando la urgente necesidad de infraestructuras resilientes al clima y enfoques innovadores en la planificación urbana y la preparación ante desastres.

Entendiendo DANA

DANA es un fenómeno meteorológico que ocurre cuando el aire polar, frío del norte, se aísla a gran altura y colisiona con aire cálido y húmedo sobre el mar Mediterráneo. Esta colisión es más abrupta en otoño, cuando las temperaturas del mar son más altas, trayendo lluvias torrenciales prolongadas que ocasionan inundaciones como las que hemos visto.

El impacto de las inundaciones en Valencia ha sido devastador. El número de muertes ha superado las 200, con muchas personas aún desaparecidas. Pueblos enteros han quedado sumergidos, causando una gran interrupción en el transporte y la infraestructura de energía. Miles de residentes ahora carecen de acceso a necesidades básicas como alimentos, agua y medicina, lo que resalta la grave crisis humanitaria causada por este evento meteorológico extremo.

Diseño para la resiliencia

La resiliencia es la capacidad de una comunidad para resistir, adaptarse y recuperarse de desastres de manera eficiente. Es fundamental porque reduce el impacto de estos eventos, minimizando pérdidas humanas y materiales, y acelera la recuperación al restablecer servicios esenciales rápidamente. Además, promueve la adaptación a condiciones cambiantes y fomenta prácticas sostenibles que fortalecen la infraestructura. En resumen, la resiliencia no solo ayuda a enfrentar desastres, sino que también permite a las comunidades prosperar en un futuro más seguro y sostenible.

El cambio climático está empeorando los problemas de salud mental existentes, causando angustia psicológica y provocando que más personas padezcan enfermedades mentales.

Royal college of psychiatrists

Neuroarquitectura y resiliencia frente al cambio climático

La neuroarquitectura ofrece soluciones innovadoras para crear comunidades resilientes frente al cambio climático. Al incorporar elementos de diseño biofílico, como espacios verdes y materiales naturales, los edificios pueden absorber mejor el exceso de agua de lluvia y reducir las islas de calor urbanas. Además, los principios neuroarquitectónicos pueden informar el diseño de sistemas intuitivos de orientación y entornos que reducen el estrés, cruciales para la respuesta y recuperación ante emergencias.

La barrera de Londres sobre el rio Tamesis.
Esta es una estructura de ingeniería en Londres diseñada para prevenir inundaciones. Consta de 10 compuertas móviles que pueden cerrarse para bloquear mareas altas peligrosas.

Estos enfoques no solo mejoran la resiliencia física, sino que también apoyan el bienestar psicológico durante y después de eventos climáticos extremos. Asimismo, la neuroarquitectura puede contribuir a la adaptación climática a largo plazo promoviendo comportamientos sostenibles. Los espacios diseñados con una comprensión de la cognición humana pueden fomentar sutilmente la conservación de energía y prácticas ecológicas.

Al crear entornos que se sienten intrínsecamente conectados con la naturaleza, la neuroarquitectura puede fomentar una apreciación más profunda del medioambiente, potencialmente impulsando cambios sociales más amplios hacia la sostenibilidad. A medida que enfrentamos crecientes desafíos climáticos, la integración de principios neuroarquitectónicos en la planificación urbana y el diseño de edificios se vuelve esencial para crear comunidades adaptables y resilientes.

Por todo esto, hacemos un llamado urgente a adoptar estrategias que promuevan entornos construidos más resilientes al cambio climático. Es fundamental integrar soluciones basadas en la naturaleza, innovar en materiales y tecnologías, y fomentar la participación comunitaria en la planificación urbana. Al actuar de manera colectiva y proactiva, podemos producir infraestructuras que no solo resistan los desafíos climáticos, sino que también mejoren la calidad de vida de nuestras comunidades, asegurando un futuro sostenible para todos.


Referencias

Published by Patricia Fierro-Newton

Architect and researcher based in London. I founded Neurotectura to explore how architecture can support neurodivergent lives through more empathetic and inclusive design.

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