¿Puede la arquitectura influir en la mente?
Un callejón estrecho, un sendero curvo, la luz filtrándose a través de un corredor sombreado o el silencio bajo una bóveda pueden generar una sutil sensación de calma y atención interior. Algunos espacios parecen capaces de ralentizar nuestros pensamientos, agudizar los sentidos y reconectarnos con el momento presente.
Pero ¿qué ocurre si la arquitectura hace más que simplemente sentirse contemplativa? ¿Y si ciertos espacios pudieran influir de manera medible en el funcionamiento del cerebro?
Un creciente cuerpo de investigación en neuroarquitectura sugiere que el entorno construido puede moldear activamente la cognición, las emociones, los niveles de estrés y la atención. Un estudio reciente realizado en la antigua ciudad de Gardaya, (Ghardaïa en Argelia) aporta nueva evidencia fascinante de que la arquitectura podría influir en estados mentales contemplativos a través de cambios neurológicos medibles.
¿Qué es un estado mental contemplativo?
Un estado mental contemplativo se caracteriza por una atención centrada en el presente, concentración focalizada y una sensación de calma mental. Durante estos momentos, las personas suelen experimentar menos divagación mental y una disminución del “ruido” cognitivo, al tiempo que se vuelven más conscientes de su entorno, sus emociones y sus sensaciones corporales.
En lugar de reaccionar impulsivamente al estrés o a las distracciones, la mente entra en un estado más silencioso, atento y observador.
Estos estados reflexivos suelen estar asociados con la atención plena (mindfulness), la meditación, la conciencia sensorial, la introspección y la regulación emocional.

Los beneficios psicológicos de los estados contemplativos
Los estados mentales reflexivos pueden tener efectos profundos tanto en el bienestar psicológico como fisiológico.
Cuando entramos en un estado de calma y reflexión, el cerebro reduce la actividad de la red neuronal por defecto –Default Mode Network (DMN) en inglés–, una red neuronal asociada con la rumiación mental, los pensamientos repetitivos y el exceso de autoenfoque. A medida que disminuye este “ruido” mental, también pueden reducirse síntomas relacionados con la ansiedad, el estrés y la depresión.
Al mismo tiempo, el cuerpo pasa de un estado de “lucha o huida” a un estado fisiológico más restaurador. Los niveles de cortisol disminuyen, la presión arterial baja y el sistema nervioso alcanza un mayor equilibrio. Esta sensación de calma favorece una relación menos reactiva y más consciente tanto con las emociones como con el entorno.
Desde una perspectiva cognitiva, estos momentos de quietud mental permiten que el cerebro descanse del esfuerzo constante de concentración, productividad y análisis. Esto ayuda a restaurar la atención y reducir la fatiga mental. Al silenciar temporalmente la sobrecarga cognitiva cotidiana, el cerebro puede establecer nuevas conexiones entre ideas, potenciando la creatividad, la reflexión y la resolución de problemas.


El estudio de Ghardaïa: arquitectura y cerebro
Un fascinante estudio publicado en 2025 en Frontiers of Architectural Research exploró si la arquitectura en sí misma podría ayudar a inducir estados mentales reflexivos.
Utilizando tecnología EEG (electroencefalograma) móvil, los investigadores analizaron cómo respondía neurológicamente el cerebro de las personas mientras caminaban por la antigua ciudad de Ghardaïa, en Argelia. A diferencia de muchos estudios previos de neuroarquitectura realizados en laboratorios o entornos de realidad virtual, esta investigación se llevó a cabo en un entorno arquitectónico real, permitiendo a los científicos observar las respuestas neurológicas durante el movimiento natural a través del espacio.
La arquitectura de Ghardaïa y el valle del M’zab
Durante décadas, arquitectos de todo el mundo han quedado fascinados por la arquitectura silenciosa y casi escultórica del valle del M’zab. Elevándose desde el paisaje desértico, sus ciudades parecen talladas en tierra y luz. Sus senderos sinuosos, pasajes estrechos, formas geométricas y el dramático juego entre sombra y luminosidad crean espacios que se sienten al mismo tiempo monumentales y profundamente humanos.
Mucho antes de que la neuroarquitectura surgiera como disciplina, estos asentamientos tradicionales ya parecían contener algo difícil de definir: una profunda sensación de armonía, introspección y equilibrio espacial.
En la década de 1930, Le Corbusier visitó Ghardaïa y quedó profundamente influenciado por su arquitectura. Muchos de sus principios de diseño posteriores reflejarían esta experiencia, incluyendo las formas funcionales puras, la mínima ornamentación, las texturas rugosas, la claridad geométrica y los espacios pensados a escala humana. Las superficies austeras de Ghardaïa ayudaron a inspirar su concepto de béton brut, mientras que las formas escultóricas de las mezquitas mozabitas influyeron en proyectos como la Capilla de Ronchamp.
Otros arquitectos, entre ellos Fernand Pouillon, Hassan Fathy y Louis Kahn, también encontraron inspiración en las estrategias climáticas del valle, sus geometrías monumentales y la impactante relación entre luz y sombra.

¿Cómo se llevó a cabo el experimento?
El experimento contó con la participación de veinte estudiantes universitarios argelinos sin formación en arquitectura y sin familiaridad previa con el lugar estudiado.
Equipados con sistemas de electroencefalogramas móviles, sensores fisiológicos y cámaras corporales, los participantes recorrieron libremente la ciudad mientras los investigadores registraban en tiempo real sus respuestas neurológicas. Al finalizar el recorrido, también respondieron cuestionarios relacionados con la atención, la percepción espacial, la presencia mental y la experiencia emocional.
Lo que hace especialmente significativo este estudio es su metodología en un entorno real. En lugar de depender de imágenes estáticas, simulaciones de laboratorio o realidad virtual, los investigadores analizaron cómo responde el cerebro a la arquitectura durante el movimiento corporal natural dentro de un entorno urbano auténtico.
¿Qué descubrieron los investigadores?
Los caminos curvos redujeron la rumiación mental
Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio fue el efecto de los caminos curvos sobre la actividad cerebral.
Los investigadores descubrieron que las rutas curvas reducían la actividad de la red neuronal por defecto (Default Mode Network o DMN), una red asociada con la divagación mental, la rumiación y los pensamientos internos repetitivos. En términos sencillos, esta red suele activarse cuando la mente entra en una especie de “piloto automático” mental.
Según los autores, las configuraciones espaciales curvas parecen aumentar la interacción sensoriomotora y la atención centrada en el presente, llevando a las personas a involucrarse más profundamente con la experiencia inmediata del entorno.
En otras palabras, la arquitectura curva parecía desviar la atención de los pensamientos repetitivos y dirigirla hacia una percepción más activa y consciente del espacio.
Los espacios cerrados favorecieron la introspección
En contraste, los espacios cerrados o parcialmente ocultos parecieron aumentar la actividad de la DMN.
Estos entornos más cerrados y oclusivos parecían favorecer la introspección, la atención interior y los estados mentales reflexivos. Los hallazgos sugieren que la arquitectura puede influir sutilmente en si la mente se orienta hacia el entorno exterior o hacia la autorreflexión.
Esto tiene importantes implicaciones para el diseño de:
- espacios sagrados,
- entornos terapéuticos,
- museos,
- hospitales,
- y lugares destinados a la contemplación y el silencio.
Los elementos arquitectónicos influyeron en la actividad cerebral
Los investigadores también observaron que ciertos elementos arquitectónicos afectaban la dinámica neuronal, entre ellos:
- arcos,
- pasajes cubiertos,
- puntos de referencia visual,
- transiciones espaciales,
- y variaciones en anchura y topografía.
Estos elementos no fueron experimentados únicamente como componentes decorativos o visuales. Por el contrario, parecían moldear el procesamiento emocional y cognitivo de manera medible.
El estudio refuerza la creciente idea de que la arquitectura no es neurológicamente neutra.
Cognición corporizada y experiencia arquitectónica
Otra conclusión importante del estudio es el papel central de la cognición corporizada (embodied cognition) en la experiencia arquitectónica.
Los hallazgos respaldan la idea de que los seres humanos experimentamos la arquitectura no solo visualmente, sino también a través del movimiento, la orientación, la percepción corporal y la interacción sensorial con el espacio. A medida que los participantes recorrían físicamente la ciudad, su actividad neurológica cambiaba continuamente en respuesta a las condiciones espaciales del entorno.
Esta perspectiva desafía la idea de la arquitectura como una disciplina puramente visual y, en cambio, sitúa la experiencia espacial como algo profundamente conectado con el cuerpo y el sistema nervioso.



Lo que esto significa para el futuro de la arquitectura
En conjunto, el estudio sugiere que ciertos entornos arquitectónicos pueden favorecer de manera natural la calma, la restauración de la atención, la reflexión y el bienestar psicológico.
Los autores sostienen que estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones para el diseño futuro de escuelas, hospitales, espacios de trabajo, entornos terapéuticos y espacios urbanos.
Si la arquitectura puede influir en los niveles de estrés, la atención, la regulación emocional y la conciencia contemplativa, entonces el diseño se convierte en algo más que un ejercicio estético o funcional. Se transforma en una herramienta capaz de moldear el bienestar humano.
Quizás por eso ciertos espacios antiguos continúan conmoviéndonos de una manera tan profunda.
Mucho antes de que existiera la neurociencia, las arquitecturas tradicionales de distintas partes del mundo quizá ya comprendían algo fundamental sobre la mente humana: el espacio no es simplemente algo que habitamos, sino algo que moldea silenciosamente la percepción, las emociones, la memoria y la conciencia misma.
Lectura adicional
Contemplative neuroaesthetics in architecture: A real-world mobile EEG study in the ancient city of Ghardaïa, Algeria. https://doi.org/10.1016/j.foar.2025.02.001
Contemplación: el poder de transformar el yo y la sociedad. https://www.bps.org.uk/psychologist/contemplation-power-transform-self-and-society
Defining Contemplative Science: The Metacognitive Self-Regulatory Capacity of the Mind, Context of Meditation Practice and Modes of Existential Awareness. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5112249/